· LUCÍA MÉNDEZ
· 07/07/2012
El lamento trágico del coro de Bankia
Si se pudiera llevar a las tablas el interior del PP saldría una obra parecida. Desde que estalló Bankia, el Gobierno ha visto cosas increíbles. La última, esta misma semana. La justicia persigue a Rodrigo Rato -el gran líder frustrado- y a Ángel Acebes, el ex secretario general. Dos hombres fundamentales en el proyecto y en el Gobierno de José Mar ía Aznar. Usando textos de Sófocles, el coro de Edipo Rey podría cantar: «Habitantes de Tebas, compatriotas, mirad. Ese Edipo, que resolvió los famosos enigmas y era un hombre poderosísimo cuya fortuna todos los ciudadanos mirábais con envidia, ha caido en un oleaje de terrible desgracia». O el de Las Coéforas de Esquilo se lamentaría: «Triunfar: éste es entre todos los hombres un dios y más que un dios. Mas el peso de la justicia alcanza rápidamente a unos en pleno día, para otros reserva penas en la hora del crepúsculo, y a otros los coge en la noche sin fin».
En el teatro clasico español también podemos encontrar textos adecuados a la situación. Rodrigo Rato, el desdichado protagonista de la obra a quien sus compañeros de partido intentan consolar sin mucho éxito, bien recitaría los versos de Calderón en La vida es sueño. «Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son». El sueño de Bankia acabó en una pesadilla a la que no se le ve el final. Se equivocó el Gobierno si pensó que nadie iba a tener que pagar por los pecados cometidos. La sociedad exige un escarmiento y los jueces lo saben.
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